Análisis mensual correspondiente al mes de agosto de 1998
del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA
3.- BASES DEL ACUERDO NACIONAL.-
3.1.- DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN.-
Construcción de una situación política nueva basada en el reconocimiento de Euskal Herria y del derecho de autodeterminación, en la cual el futuro de Euskal Herria esté en manos de l@s vasc@s.
El decidir su futuro con libertad es un derecho que corresponde a todos los pueblos. Así es como se ha formulado en las numerosas declaraciones que se han realizado en este último siglo a nivel internacional. En la Carta del Atlántico (14.08.41), en la Declaración de las Naciones Unidas (10.01.42), en la Conferencia de Yalta (10.02.41), en el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (16.12.66), en el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (16.12.66), en la Declaración de Helsinky (1973) y en la Carta de Argel (04.07.76). Del mismo modo, anteriormente, en el año 1918, el Presidente de los EEUU, Wilson, realizó declaraciones sobre el Derecho de Autodeterminación, y en la Conferencia de Paz celebrada al término de la Primera Guerra Mundial, el principio de Autodeterminación fue material de trabajo, para algunas resoluciones.
Las formulaciones hechas en el Pacto Internacional de Derechos Civiles, Políticos, Sociales y Culturales y en La Carta de Argel fueron concretas y claras: "A todos los pueblos les asiste el derecho de autodeterminarse libremente". Gracias a este derecho, los pueblos consiguen un desarrollo libre en los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales. En el primer artículo, tanto del Pacto como de la Carta, se afirma lo siguiente: "Todo pueblo goza del derecho de autodeterminación, y ese derecho es intransferible e imprescribible. Todo pueblo debe decidir su estatus político con total libertad, sin sufrir ninguna injerencia externa".
La reivindicación de las bases democráticas necesarias para la construcción de Euskal Herria tiene profundas raíces en la sociedad vasca, y se refleja en el año 1978, cuando el 27 de marzo, con motivo del Aberri Eguna, celebrado conjuntamente en las cuatro capitales de Hego Euskal Herria un conjunto de 18 fuerzas políticas, de las que solo se excluyen AP, UCD y CD, proclama en un documento: "La consecución de un Estatuto Nacional de Autonomía para Nafarroa, Alava, Guipuzcoa y Vizcaya es una solución urgente que reclamamos como premisa imprescindible para la normalización de la vida política de Euskal Herria. La democracia no será plena para nuestro pueblo en tanto que constitucionalmente no se le reconozca su soberanía y el derecho de autogobierno que posibilite la autodeterminación".
Puesto que los Estados español y francés niegan el derecho de autodeterminación, dirigen la opresión de nuestra identidad, poniendo en riesgo la supervivencia de Euskal Herria.
Tan solo el reconocimiento del derecho de Autodeterminación puede suponer el inicio de la superación del conflicto político.
3.2.- TERRITORIALIDAD.-
Nuestro desafío es abandonar el marco actual y adoptar otro basado en la territorialidad. De esa manera, nuestro pueblo ha de construir el camino hacia un nuevo marco donde la base sea la territorialidad.
Además de superar la división de los últimos 20 años, Herri Batasuna quiere hacer frente a la división histórica que viene padeciendo Euskal Herria. Por tanto, no estamos construyendo el sujeto de Hegoalde, sino el sujeto nacional, haciendo frente a un vacío de siglos.
No se va a generar un sujeto nacional de una manera inmediata y total, es decir, la desaparición absoluta de la actual división y la activación total del nuevo sujeto nacional, con sus valores sociales, jurídicos y políticos. Por esa razón, se debe diseñar y aprobar unas fases de transición en el camino de creación de un marco político nuevo, es decir, se deben dar unos pasos concretos que completen ese proceso. Pero no se puede pensar de ninguna manera que se pasará de la actual división a un nuevo marco. La experiencia ha demostrado que la división es un mecanismo político que se autoalimenta, y desde un punto antidemocrático se impone de facto de una forma antidemocrática.
Aunque sea 20 años más tarde, podemos salir de la trampa que supuso el Estatuto de La Moncloa y podemos desbaratar los criterios políticos fundamentos de la división y de la imposición; se está empezando a perfilar la salida. Para ello y para otorgar a tod@s l@s ciudadan@s vasc@s la voz y el poder de decisión, Herri Batasuna propone lo siguiente:
3.3.- CONSTRUCCIÓN NACIONAL Y SOCIAL.-
Para la construcción de cualquier nación, está claro que son necesarios unos cimientos materiales como la lengua, la educación, la cultura, la economía... Desgraciadamente, a partir de estos sectores estratégicos hemos creado conflictos estratégicos entre nosotr@s mism@s y eso ha consumido gran parte de nuestro tiempo.
Sin embargo, es evidente que las fuerzas españolistas priorizan ciertos aspectos y los protegen y dinamizan por encima de todo (la unidad de España, el idioma castellano, la represión...).
Es la misma línea de actuación que queremos plantear a todas las fuerzas abertzales y progresistas en nuestra propuesta.
Partiendo de sectores estratégicos, creemos espacios de colaboración y acuerdo renunciando a la competitividad.
No queremos pugnas ni desafíos en torno al euskara, la enseñanza, la gestión nacional de nuestra economía, territorialidad... ni entre l@s abertzales. Al contrario, todos ellos han de ser ámbitos de colaboración.
3.4.- SOLUCIÓN DEMOCRÁTICA.-
Al hilo del comunicado de ETA de junio de 1998, "que una solución no satisfactoria del conflicto no siembre la semilla de un futuro conflicto, que las nuevas generaciones no se vean forzadas a luchar con armas para solucionar el mismo conflicto". Herri Batasuna está plenamente de acuerdo con esa manifestación y queremos expresar nuestro compromiso para conseguir cuanto antes ese objetivo.
En más de una ocasión se ha acusado a HB y demás agentes abertzales de que el modelo que planteamos para la solución del conflicto es nacionalista o abertzale. No estamos de acuerdo con esa acusación, pues el modelo que plantea HB es exclusivamente DEMOCRÁTICO. Al fin y al cabo, ¿cuál es el núcleo de nuestra propuesta? Respetando su territorialidad, Euskal Herria tiene el derecho de decidir su futuro democráticamente. Más concretamente, lo que planteamos es establecer en Euskal Herria una democracia vasca sin límites, donde cada un@ defenderá su proyecto político y donde el pueblo tendrá la última palabra. Tod@s tendremos que respetar aquello que decida Euskal Herria. Referencia destacada merece la apuesta por superar la grave situación que viven l@s represaliad@s (pres@s, refugiad@s, deportad@s) como consecuencia del conflicto político global. La sentida reivindicación de EUSKAL PRESOAK EUSKAL HERRIRA nos plantea en los últimos meses un test muy importante para mostrar nuestra voluntad e implicación. Superado ese importante escollo, no nos encontraríamos todavía en una situación idílica, pero mejorarían sustancialmente las condiciones para la definitiva resolución del conflicto y la vuelta a casa de l@s miles de militantes independentistas que a lo largo de estos 20 años se han visto obligad@s a vivir muy lejos de ella. Del mismo modo, la defensa de la ampliamente sentida reivindicación del "QUE SE VAYAN", es decir, la salida de Euskal Herria de las fuerzas españolas y francesas de ocupación, es una de las cuestiones prioritarias a plantear cara a la resolución democrática del conflicto. Por tanto, por medio del diálogo, por medio de la negociación, lo que pretendemos es recuperar el poder político, económico y social que le corresponde a este pueblo. Al igual que cualquier otra nación del mundo, es democrático y viable detentar el poder y ése es, y no otro, nuestro objetivo más importante.
Finalmente, decir que nuestro objetivo es conseguir el ACUERDO NACIONAL basado en estos ejes. Por tanto, invitamos a dialogar a todas aquellas instituciones sociales, sindicales y políticas que estén dispuestas a debatir en torno al ACUERDO NACIONAL.
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